Fuente: El Mostrador
La Casen 2024 nos muestra que somos capaces de saltar vallas altas. La buena noticia es que la pobreza está bajando con estándares más exigentes, pero la tarea para el futuro es no bajar la guardia.
En el atletismo de élite, específicamente en el salto alto, hay una regla de oro: es el propio deportista quien decide a qué altura pone la vara. Puede elegir una altura cómoda para asegurar la marca, o puede autoexigirse y subirla para probar su verdadero nivel. Con la entrega de la Casen 2024, Chile ha hecho precisamente eso: decidimos subir la vara y, aun así, logramos saltar con éxito.
Sinceramente, hay que valorar la honestidad técnica y la determinación política en este proceso: no nos quedamos en la zona de confort. Al actualizar la metodología de pobreza por ingresos, eliminamos el “alquiler imputado” (ese ingreso imaginario que se les asignaba a los dueños de su casa, pero que no es dinero real para comprar pan) y ajustamos la canasta básica que refleja mejor los patrones de consumo, entre otras precisiones. Lo lógico habría sido que, con una vara más alta, el salto fallara. Pero los números dicen otra cosa.
Incluso con esta mayor exigencia, la pobreza por ingresos en el país bajó al 17,3%. Para dimensionar el logro: si miramos hacia atrás con este mismo estándar exigente, Chile logró disminuir la pobreza hasta un 17,3% en esta medición de 2024, es decir, 3,2 puntos porcentuales menos. Es más, para los que dudan del cambio metodológico, si hubiésemos saltado con la “vara antigua”, la pobreza por ingresos hubiera mantenido una tendencia a la baja, con estimaciones de 22,5% en 2017, 28,3% en 2020 y 20,5% en 2022.
Un deportista de alto rendimiento no solo entrena un músculo, sino todo el cuerpo. Por eso, el ajuste en la pobreza multidimensional es tan relevante. Ahora las cinco dimensiones de esta medición (educación, salud, trabajo, vivienda y redes) tienen el mismo peso: un 20% cada una. Es una medición más equilibrada y técnica. Bajo este estándar, la pobreza multidimensional bajó del 20% al 17,7% (utilizando la metodología anterior, también habría disminuido de un 16,9% en 2022 a un 14,6% en la de 2024).
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