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9.000 años de historia humana: la investigación arqueológica que busca reconstruir las ocupaciones del Archipiélago de Humboldt

En el litoral del norte semiárido de Chile, las evidencias arqueológicas permiten reconstruir una historia humana que se remonta miles de años. En Playa La Tifuca, en las cercanías de Chañaral de Aceituno, Región de Atacama, conchales, herramientas líticas, restos de alimentación y contextos funerarios han permitido identificar ocupaciones humanas que se remontan aproximadamente 9.000 […]

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En el litoral del norte semiárido de Chile, las evidencias arqueológicas permiten reconstruir una historia humana que se remonta miles de años. En Playa La Tifuca, en las cercanías de Chañaral de Aceituno, Región de Atacama, conchales, herramientas líticas, restos de alimentación y contextos funerarios han permitido identificar ocupaciones humanas que se remontan aproximadamente 9.000 años.

Es en este territorio donde se desarrolla el proyecto Arqueología del Semiárido Costero, iniciativa liderada por el Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado que busca comprender, difundir y poner en valor la profundidad histórica de las comunidades humanas que habitaron el Archipiélago de Humboldt, un espacio reconocido por su extraordinaria biodiversidad y que también posee una importante historia cultural.

“Este espacio ha sido largamente olvidado por la arqueología nacional durante décadas. Nuestro objetivo principal es comprender, difundir y poner en valor la riqueza cultural y la larga profundidad histórica de las comunidades humanas que se han desarrollado en este espacio ecológico excepcional”, explica Boris Santander, director del Departamento de Antropología UAH y responsable del proyecto.

La investigación busca aproximarse a las distintas formas en que las poblaciones humanas se relacionaron con este territorio a lo largo del tiempo. La evidencia recuperada en las excavaciones permite estudiar prácticas de subsistencia, alimentación, tecnología y ocupación del espacio, así como la relación que estas comunidades establecieron con el ambiente costero.

En este sentido, los hallazgos en Playa La Tifuca dan cuenta de una relación de larga duración entre las poblaciones humanas y el mar. Los restos arqueológicos permiten acercarse a actividades como la recolección y la pesca, al procesamiento y consumo de alimentos y al uso de materias primas disponibles en el territorio, aportando nuevas evidencias para comprender las formas de vida de las comunidades costeras del pasado.

Una investigación que articula distintas iniciativas

El proyecto Arqueología del Semiárido Costero se ha desarrollado a partir de la articulación entre distintas iniciativas de investigación, formación y colaboración académica. Entre ellas destaca el proyecto ANID-FONDECYT 1221825, “Ocupación humana en la costa del interfluvio de los ríos Elqui y Huasco (28°-29° lat S) durante el Holoceno Medio (ca. 9000-5000 cal AP)”, que finalizó en marzo de 2026 y permitió profundizar en el estudio de las ocupaciones humanas de este sector del litoral durante el Holoceno Medio.

A este trabajo se suman los salvatajes arqueológicos realizados en el marco de la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales, las actividades de terreno de estudiantes de Arqueología de la Universidad Alberto Hurtado y de otras instituciones de educación superior, y la colaboración internacional desarrollada a través del proyecto FOVI 240130, “Abordajes arqueológicos y paleoecológicos para comprender las adaptaciones humanas al cambio ambiental”.

Esta articulación ha permitido conformar un equipo integrado por investigadores de distintas unidades académicas del país, estudiantes de pre y posgrado y profesionales independientes, generando un espacio de colaboración en torno al estudio del pasado humano del semiárido costero.

“Las actividades del proyecto se han desarrollado haciendo sinergia entre diferentes iniciativas de investigación. Eso nos ha permitido no solamente generar conocimiento, sino también formar estudiantes, construir redes de colaboración y vincular el trabajo arqueológico con las comunidades que habitan actualmente estos territorios”, señala Santander.

Recuperar el pasado y vincularse con el territorio

Una de las dimensiones centrales del proyecto es el vínculo con las comunidades locales. La investigación arqueológica en territorios habitados y utilizados actualmente requiere considerar no solo la evidencia material, sino también las memorias, conocimientos y perspectivas de quienes mantienen una relación cotidiana con estos espacios.

Un ejemplo de ello fue el rescate arqueológico de restos humanos realizado en Playa La Tifuca. La intervención se desarrolló luego de una ceremonia encabezada por la hermana Delia Núñez, del pueblo Diaguita Costero de Punta de Lobos, junto a integrantes de la Comunidad Changa de Caleta Chañaral de Aceituno y el equipo de arqueólogos y antropólogos físicos.

El procedimiento permitió recuperar y resguardar material bioarqueológico cuya conservación abre nuevas posibilidades para la investigación. El estudio de restos óseos y dentales puede aportar información sobre aspectos como la alimentación, salud, enfermedades, movilidad y condiciones de vida de las poblaciones del pasado, contribuyendo a reconstruir dimensiones de la experiencia humana que no siempre quedan registradas en otros tipos de evidencia arqueológica.

Para el equipo de investigación, el trabajo con las comunidades constituye una dimensión inseparable de la investigación desarrollada en el territorio.

“Uno de los principios rectores del proyecto es vincularnos directamente con las comunidades locales. Buscamos construir redes de colaboración a largo plazo y desarrollar una investigación que tenga criterios de ciencia abierta, acceso a los datos y cuidado de los pares”, plantea Santander.

En esa misma línea, el proyecto se concibe como un “proyecto-escuela”, donde la investigación y la formación se desarrollan de manera articulada. Las excavaciones y actividades de terreno permiten que estudiantes de distintas etapas de formación participen de investigaciones arqueológicas reales, al mismo tiempo que contribuyen a la generación de nuevos conocimientos sobre el territorio.

Un paisaje cultural de larga duración

La investigación desarrollada en el Archipiélago de Humboldt permite ampliar la mirada sobre un territorio cuya relevancia no se limita a sus características ecológicas. Las evidencias arqueológicas muestran que sus costas fueron escenarios de actividad humana durante miles de años y que las comunidades que habitaron estos espacios desarrollaron conocimientos y estrategias para desenvolverse en un ambiente costero particularmente diverso.

Comprender esa historia de larga duración permite también reconocer que la relación entre las comunidades humanas y estos ecosistemas no es reciente. La conservación del territorio supone, por tanto, resguardar también un patrimonio arqueológico y cultural que forma parte de la historia del litoral del norte semiárido.

Desde esta perspectiva, el trabajo de Arqueología del Semiárido Costero busca contribuir a que las evidencias del pasado sean no solo recuperadas y estudiadas, sino también conocidas y valoradas como parte de un paisaje donde naturaleza, memoria e historia se encuentran estrechamente vinculadas.

“Lo que buscamos es aportar a comprender la profundidad histórica de este territorio y de las comunidades que lo han habitado. La arqueología tiene ahí un papel fundamental: generar conocimiento, pero también contribuir a poner en valor un patrimonio que pertenece a una historia mucho más larga que nuestro presente”, concluye Santander.

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