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El discreto encanto de la IA: sobrevivir a costa de no sobrevivir

Fuente: El Mostrador En una nueva columna publicada en El Mostrador, el académico del Departamento de Antropología UAH, Juan Carlos Skewes, propone una lectura crítica y provocadora sobre el lugar que hoy ocupan las tecnologías de inteligencia artificial en nuestra vida social, política y ambiental. A partir de la escena clásica entre HAL 9000 y […]

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Fuente: El Mostrador

En una nueva columna publicada en El Mostrador, el académico del Departamento de Antropología UAH, Juan Carlos Skewes, propone una lectura crítica y provocadora sobre el lugar que hoy ocupan las tecnologías de inteligencia artificial en nuestra vida social, política y ambiental. A partir de la escena clásica entre HAL 9000 y Dave en 2001: Odisea del espacio, el antropólogo plantea una pregunta inquietante: ¿en qué momento las máquinas pasaron de administrar procesos humanos a gobernarlos?

Skewes examina cómo la delegación progresiva del control hacia sistemas autónomos parece haber invertido la promesa moderna de Saint-Simon —“pasar del gobierno de las personas a la administración de las cosas”— para dar paso a un escenario en que son las máquinas las que moldean nuestras decisiones y estructuras sociales. Esto ocurre en un mundo donde la política, marcada por fenómenos como el trumpismo, tensiona las normas éticas y la precaución tecnológica.

El académico también advierte que la IA opera bajo lógicas que escapan a la complejidad del mundo humano: posee puntos ciegos, depende de recursos intensivos como el agua para refrigeración, es vulnerable a factores naturales y carece de acceso a la historia no documentada, aquella grabada en cuerpos, gestos y memorias populares.

Frente a este panorama, Skewes invita a recuperar dimensiones profundamente humanas: la intuición, el azar, la humedad, el vínculo con plantas, animales y territorios. Propone una ética de coexistencia que desplace el binomio “gobierno de personas” versus “administración de cosas” para avanzar hacia un “ser con” máquinas, seres vivos y entornos, mediante relaciones de reciprocidad, cuidado y atención al mundo sensible.

Lee el texto completo acá.

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