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Formación en terreno: estudiantes de Arqueología UAH fortalecen su aprendizaje en excavaciones arqueológicas en Chañaral de Aceituno

Aprender arqueología implica mucho más que estudiar en la sala de clases. Con esa convicción, estudiantes de la carrera de Arqueología de la Universidad Alberto Hurtado participaron recientemente en una salida a terreno a la caleta de Chañaral de Aceituno, en la Región de Atacama, donde desarrollaron una experiencia de trabajo de campo que combinó […]

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Aprender arqueología implica mucho más que estudiar en la sala de clases. Con esa convicción, estudiantes de la carrera de Arqueología de la Universidad Alberto Hurtado participaron recientemente en una salida a terreno a la caleta de Chañaral de Aceituno, en la Región de Atacama, donde desarrollaron una experiencia de trabajo de campo que combinó investigación, excavación arqueológica, salvataje patrimonial y trabajo colaborativo con la comunidad local.

La actividad se realizó en el marco del curso Métodos y Técnicas de Terreno III, instancia formativa que busca que las y los estudiantes apliquen en un contexto real los conocimientos adquiridos durante su formación y desarrollen las habilidades propias del ejercicio profesional.

Durante la salida, las y los estudiantes participaron en cuatro excavaciones arqueológicas desarrolladas en distintos puntos del territorio. Una de ellas correspondió al salvataje de restos humanos hallados previamente en Playa La Tifuca, mientras que las otras tres se realizaron en distintos sectores de la costa y hacia el valle de Chañaral de Aceituno, permitiendo enfrentar diversos contextos de excavación y recuperación de material arqueológico.

Estas actividades forman parte del proyecto de investigación Arqueologías del Semiárido Costero, iniciativa que ha permitido estudiar las ocupaciones humanas del litoral del norte semiárido y profundizar en el conocimiento sobre las poblaciones costeras ancestrales vinculadas a la historia del pueblo chango. La recuperación de material arqueológico aporta información valiosa para comprender sus formas de vida, prácticas de subsistencia y relación con el entorno.

“Este trabajo en terreno es muy importante para nuestra disciplina porque nos ayuda a entender cómo tenemos que desenvolvernos en su práctica y a desempeñar lo que ya hemos aprendido en clases”, señala Gabriel Sotomayor, estudiante de Arqueología UAH.

Uno de los aspectos más relevantes de la salida fue el salvataje arqueológico realizado en Playa La Tifuca. Los restos humanos habían sido identificados meses antes por estudiantes de la propia carrera durante una actividad de terreno, lo que dio origen a la solicitud presentada ante el Consejo de Monumentos Nacionales para llevar a cabo su recuperación, proceso que se desarrolló en estrecha colaboración con la comunidad changa de Chañaral de Aceituno.

“La formación que entregamos a nuestros estudiantes va de la mano y es inherente al trabajo de campo. No concebimos la formación de arqueólogos y arqueólogas sin desarrollar habilidades avanzadas en terreno que les permitan desenvolverse adecuadamente en el mundo laboral. Junto con eso, buscamos formar profesionales con sensibilidad para trabajar con las comunidades locales que se ven directamente afectadas cuando su patrimonio material es alterado, removido o deteriorado”, explica Boris Santander, director del Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado.

Sobre esta experiencia, el académico agrega que “lo que hicimos en Playa La Tifuca tiene que ver con realizar un salvataje de restos humanos que fueron encontrados por estudiantes nuestros hace un par de meses. Aprovechamos ese espacio para la formación de nuestros estudiantes en una actividad arqueológica real vinculada al proyecto de investigación Arqueologías del Semiárido Costero, que durante los últimos años nos ha servido, junto con otras iniciativas del Departamento de Antropología, para llevar a nuestros estudiantes a terreno y que obtengan de primera mano la experiencia de vivir el trabajo de campo fuera de Santiago, desarrollando aquello que los apasiona y los mueve: aportar a la sociedad a través del trabajo arqueológico”.

La recuperación de este material bioarqueológico permitirá su conservación para futuras investigaciones. El análisis de restos óseos y dentales recuperados en contextos arqueológicos constituye una herramienta fundamental para estudiar las poblaciones del pasado, ya que puede aportar información sobre aspectos como la salud, la dieta, las enfermedades y los estilos de vida de quienes habitaron estos territorios.

Para Catalina Concha, estudiante de Arqueología UAH, este tipo de experiencias representa uno de los principales sellos de la carrera. “Considero que uno de los sellos de estudiar Arqueología en la UAH es que se preocupan de llevarnos a terreno para vivir la experiencia, ya que gran parte del trabajo arqueológico se basa en el terreno. Es muy importante porque enriquece nuestro conocimiento y es donde vamos a pasar la mayor parte del tiempo al desempeñar la arqueología”.

Con experiencias como esta, la carrera de Arqueología de la Universidad Alberto Hurtado reafirma su compromiso con una formación que integra docencia, investigación y vinculación con los territorios, ofreciendo a sus estudiantes la posibilidad de participar desde etapas tempranas en proyectos arqueológicos reales y desarrollar las competencias necesarias para su futuro profesional.

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