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Las guerras de Netanyahu y Trump en el Medio Oriente

Fuente: Cooperativa La llamada “Guerra de los 12 días”, que tuvo lugar en junio de 2025, involucró un conflicto armado entre Israel y Estados Unidos en contra de Irán. El objetivo declarado de los respectivos jefes de gobierno de ambos países, Benjamín Netanyahu y Donald Trump, respectivamente, para involucrarse en esta guerra era terminar con […]

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Fuente: Cooperativa

La llamada “Guerra de los 12 días”, que tuvo lugar en junio de 2025, involucró un conflicto armado entre Israel y Estados Unidos en contra de Irán. El objetivo declarado de los respectivos jefes de gobierno de ambos países, Benjamín Netanyahu y Donald Trump, respectivamente, para involucrarse en esta guerra era terminar con el programa nuclear iraní. La guerra terminó con un alto al fuego anunciado por el propio presidente Trump, quien aseguró que se había alcanzado el objetivo tras destruir por completo las principales instalaciones nucleares de Irán. La Guerra de los 12 días se dio en un contexto altamente conflictivo en el Medio Oriente, pues estaban en desarrollo la guerra en Gaza, el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá en el Líbano, los ataques de los hutíes de Yemen en contra de Israel y de barcos en el Mar Rojo.

Nueve meses después, el 28 de febrero de 2026, nuevamente Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque en contra de Irán, el que fue mucho más duradero que el anterior, y se extendió al menos hasta el 9 de abril, fecha en que entró en vigor un débil cese al fuego, mediado por el gobierno de Paquistán. La guerra iniciada a fines de febrero ha tenido un alcance mayor que la anterior, puesto que esta vez Irán ha atacado a los países árabes del Golfo. Para Netanyahu y Trump los objetivos de la nueva escalada obedecían ya no solo a la destrucción del programa nuclear iraní, sino también a la abierta intención de producir un cambio de régimen.

¿Cuáles son algunas lecciones que se pueden sacar de este conflicto? En primer lugar, el carácter del régimen por sí solo no justifica una acción militar unilateral o bilateral. Hay que señalar que Irán es desde la revolución islámica de 1979 una teocracia, que se caracteriza por la existencia de un poder político, representado por el presidente, que está subordinado a un poder religioso, encabezado por un líder supremo chiita, en la figura de un gran ayatolá. El régimen, caracterizado por su fuerte autocracia, ha sido objeto de reiteradas denuncias por las violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, lo mismo que en Irak en 2003, el carácter del régimen no debería justificar una intervención militar unilateral o bilateral, puesto que se pasa por alto el sistema multilateral que se ha creado desde la Segunda Guerra Mundial, y que se sustenta o debería sustentarse en el derecho internacional.

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